Tucumán: Un ADN después de 23 años en medio de una herencia millonaria


Una llamativa e inédita medida judicial resuelta en 24 horas, una exhumación a punto de realizarse suspendida, y la decisión de una diputada nacional de acceder a realizarse un adn después de 23 años le dan ribetes novelescos a la disputa por una herencia millonaria de la que se habla en toda la provincia de Tucumán.

En medio del pleito judicial se encuentra la ex ministra de Salud de esa provincia y actual diputada nacional, Rossana Chahla, quien luego de 23 años de negarse a que la Justicia le tome una muestra de sangre para realizar un examen de ADN, ahora aceptó hacerlo, pero según trascendidos fue para evitar que exhumaran el cadáver de Elías Chahla, quien en vida fuera uno de los hombres más poderosos de Tucumán y sobre quien existe un histórico reclamo de filiación por parte de Ángel Eduardo Páez.

En menos de 24 horas, la Cámara de Familia y Sucesiones de Tucumán, integrada por los jueces Hugo Felipe Rojas y Ester Julieta Valderrábano de Casas, resolvió un pedido de la diputada nacional para evitar la exhumación de los restos de su padre, Elías Chahla, e intentar evitar la escalada en los medios, que se hicieron eco del pleito.

El acto de exhumación se había postergado en dos oportunidades porque, al parecer no estaban dadas las condiciones de las instalaciones del Cementerio del Oeste, algo que generó muchas suspicacias en la provincia, luego de tantos años de reclamo por parte de Ángel Páez, con pedidos en la Justicia que no llegaban a buen puerto.
Más allá del reclamo de filiación, hay una herencia en juego que se calcula en 40 millones de dólares.

El reclamo lo inició Páez (57) en 1999, luego de una larga historia cargada de padecimientos, que incluyó burlas de sus compañeros de colegio en el pequeño pueblo tucumano de Leales, por usar el apellido materno, e incluso, que su madre se negara a decirle quién era su padre, y por qué lo había abandonado.

Hasta que un día, su madre, María Trinidad, con serios problemas de salud, decidió confesarle que “don Elías Chahla”, un próspero hombre de negocios, era su padre. Desde entonces, Páez decidió emprender el largo camino de la Justicia para ser reconocido como hijo de Chahla, quien falleció el 23 de octubre de 2010.

La causa se inició originalmente hace más de 20 años, pero tuvo muchos contratiempos y en un par de oportunidades fue archivada. En 2014, Páez consiguió que dos sobrinos de Elías Chahla, Roberto y Fernando, primos hermanos de Rossana, se hicieran estudios de ADN en Buenos Aires para comparar su genética con la propia. Las conclusiones del informe no dejaron dudas: “el análisis permite concluir que pertenecen a la misma línea paterna”, aseguraron los médicos firmantes.

Pero hubo entonces una limitación probatoria: el estudio se hizo de manera privada, y no en el marco de la causa que lleva adelante la justicia tucumana, el expediente 1032/15, que radica en el Juzgado Familia y Sucesiones de la 3° nominación, a cargo del juez Carlos Torino. Sin embargo, desde 2017 es el propio juzgado el que cita a las hermanas Chahla (Rossana y María Emilia) para que aporten material genético con la idea de efectuar el examen de ADN, pero sin resultado positivo hasta ahora, dado que ellas no aceptaban someterse al estudio. Las argumentaciones fueron diversas, desde problemas de salud o simplemente, su negativa.

En su momento, por pedido de los abogados de Páez, se dispuso una medida cautelar para que no se modifique la situación del cadáver de Elias Chahla, que se encuentra en el mausoleo de la familia.

“Mi madre nunca habló mal de él. Guardó el silencio del mismo modo que soportó la condena social de la época por el hecho de ser madre soltera. Y yo no estoy en pie de guerra. Pero tengo tres hijos y quiero que se haga Justicia, que ellos sepan de dónde vienen. Espero que mis hermanas hagan lo correcto”, asegura Páez.